Cartas al CEO: Machine Learning

Cartas al CEO: Machine Learning

Querido jefe:
En muy pocos años, la idea que tenemos de los ordenadores y de la computación en general ha cambiado de manera drástica, aunque la percepción que tiene toda una generación de directivos no lo ha hecho.

Cambiar esa percepción y ser capaz de reinterpretar lo que la tecnología puede hacer por nuestro negocio es una necesidad cada día más acuciante.

Durante muchos años, entendimos los ordenadores como una forma de automatización. Cualquier tarea que tuviese componentes repetitivos, intensivos o tediosos podía ser susceptible de ser automatizada mediante un ordenador con el programa adecuado. La llegada de los ordenadores a los entornos corporativos se produjo así, escogiendo aquellas áreas caracterizadas por rutinas tediosas, como el cálculo y el pago de nóminas, la contabilidad, etc., o aquellas en las que existía un requisito legal de preservación de la información.

La idea que teníamos de un ordenador era la de una máquina que podía hacer lo mismo que hacía una persona, pero más rápido, más barato y con menos errores. Esa idea de computación como automatización ha sido una constante en el planteamiento de las inversiones en tecnología desde el inicio de la historia de la informática corporativa.

Desde hace algún tiempo, este planteamiento ha cambiado radicalmente. Cuando vemos en las noticias que un ordenador ha sido capaz de vencer al ajedrez nada menos que al campeón mundial Garry Kasparov, que ha derrotado por amplio margen al Jeopardy a los mejores jugadores de la historia del programa, o que ha pulverizado en el juego del Go a los jugadores más reconocidos del mundo, ya no hablamos de la misma computación que conocíamos hasta ahora: para llevar a cabo esas proezas no basta con tener más potencia de calculo o con hacer las mismas operaciones que un hombre pero a más velocidad. No es únicamente cuestión de fuerza bruta: es otra manera de plantear las cosas.

La nueva frontera se llama machine learning, y va a provocar un cambio tan brutal en el entorno que llegará hasta el punto de minimizar lo que fue en su momento el impacto de internet. Un auténtico cambio dimensional que definirá qué compañías prevalecen y cuales, sencillamente, desaparecen. Va a cambiar lo que entendemos por trabajo, y alterar la sociedad en su conjunto. Y todo ello, en un plazo de unos cinco años. En este momento, la esencia de la verdadera ventaja competitiva consiste en ser capaces de dotarse de los datos suficientes como para alimentar algoritmos de machine learning que sean mejores, más eficientes y más competitivos que los de nuestros competidores. No hay más.

Cuando un ordenador vence a Lee Sedol o a Fan Hui, los dos mejores jugadores de Go del mundo, no se limita a calcular muy rápido. Para lograrlo, Google no solo tuvo que hacerse con los registros de todas las partidas de Go jugadas en la historia de las que existían datos y comprobar que su máquina, AlphaGo, era infinitamente mejor aprovechando la experiencia, sino que además, tuvo que aplicar y combinar técnicas de deep learning y reinforcement learning: poner a la máquina a competir contra sí misma, a inventarse movimientos que no habían sido puestos en práctica antes por ningún jugador humano, y a derivar nuevas jugadas a partir de esos movimientos originales, jugadas que posteriormente eran realimentadas en el sistema. Algunos de los movimientos jugados por AlphaGo han sido definidos no solo como intrínsecamente “bellos”, sino que, además, definían jugadas que tendrían únicamente una entre diez mil posibilidades de ser llevados a cabo por un jugador humano, movimientos que ningún humano podría comprender – y mucho menos anticipar. Es lo mismo que ocurre cuando cada vehículo autónomo que circula un metro por cualquier carretera contribuye automáticamente con su experiencia al aprendizaje de todos los vehículos autónomos que circulan en el mundo propiedad de una compañía determinada. La forma en que se definen y parametrizan las ventajas competitivas cambia radicalmente.

Subirnos a esta ola es absolutamente crucial, un auténtico ser o no ser. Y la mentalidad no es necesariamente ganar, sino mejorar los niveles de cooperación entre humanos y máquinas, utilizar esa combinación para intentar resolver algunas de las cuestiones y problemas más difíciles del mundo. Pronto tendremos inteligencias autónomas que tomarán decisiones empresariales estudiando todo lo que sucede en el entorno de manera mucho más completa, exhaustiva y rigurosa que como puede hacerlo un equipo de personas, otros que fijarán los tipos de interés del Banco Central Europeo, que determinarán la presión impositiva o el importe de las pensiones. Estamos ante el cambio más radical que hemos vivido en la historia de la humanidad.

Entenderlo lo antes posible y prepararse para ello con la altura de miras adecuada es absolutamente crucial para nuestra compañía. Y sin duda, la decisión más importante de toda tu vida como directivo.

Agradeciendo tu atención, atentamente,

Enrique Dans

Fuente: https://www.enriquedans.com/2017/04/cartas-al-ceo-machine-learning.html

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